El emprendedor tiene algo especial; Una energía diferente, un eterno optimismo.
Cuando un grupo de emprendedores (Y de aprendices de emprendedores) se reúne, las ideas fluyen desbocadas, salvajes...algunas son buenas, otras merecen ser estudiadas y la mayoría de ellas, más que ideas son sueños; se transforman en sueños, en condicionales que suelen empezar así: ¿Y si hacemos un producto que...? ¿Sabéis lo que todavía nadie hace...? He estado pensando en una idea...
Un emprendedor tiene que enfrentarse a multitud de obstáculos iniciales; cómo conseguir financiación, trabas administrativas, discusiones eternas con instituciones, el pesimismo del resto de gente a la que le transmite su idea, escuchar una y otra vez aquello de que "eso no va a funcionar", etc. A pesar de ello, su energía, su optimismo le hace continuar, seguir adelante.
También debe luchar con sus propios fantasmas; el exceso de entusiasmo por una parte que choca además con el miedo a que el proyecto no acabe de funcionar. Aprender cómo funcionan los negocios, los pasos que debe realizar. Adquirir nuevas habilidades empresariales y controlar lo que por un lado le dicta su corazón y por otro, lo que piensa su cabeza.
Estamos en una situación en la que "sobran funcionarios", una época en la que nuestra actitud debe ser diferente. No podemos sentarnos en una plaza o en un bar y quejarnos sin más de lo mal que está la situación o, simplemente, esperarnos a que los políticos nos resuelvan los problemas o a que pase la tempestad. Es hora de navegar, de llenar el barco de previsiones, establecer una ruta y marcar nuestro propio rumbo. Eso es algo que los emprendedores saben muy bien.
Foto extraída del blog: http://sum2llc.wordpress.com/
